El uso de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC) han venido a transformar la forma en como
interactuamos, pero sobretodo, la manera en como aprendemos.
La creación de escuelas
virtuales, en las que podemos seguir con nuestros estudios desde la comodidad
de casa, o bien desde nuestro lugar de trabajo, presenta aun varios mitos relacionados con la educación en línea:
·
Es
fácil y sencillo estudiar en línea, solo hay que estar en la computadora y ya.
·
No
hay que leer nada, basta con copiar y pegar la información que encuentre en la
red.
·
Como
no me conocen (físicamente), puedo dejar de estudiar en cualquier momento.
Pese a estos mitos, esta
modalidad de estudios presenta nuevos retos y desafíos para todo aquel que
aspire a convertirse en un estudiante en línea.
En un entorno virtual no
hay lugar para un aprendizaje pasivo y dirigido, el cual se caracteriza
por la sumisión del alumno ante el conocimiento absoluto e inapelable del
profesor; sino que, a partir de aquí tendrás que convertirte en un agente activo
de tu propio aprendizaje.
El estudiante en línea deberá presentar:
·
Actitud
proactiva.
·
Compromiso
con el propio aprendizaje.
·
Conciencia
de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias. (Estas se van a seguir desarrollando y aplicando para aprender
a aprender. Deberás generar y potencializar estrategias que faciliten
la recepción y el análisis de la información).
·
Actitud
para trabajar en entornos colaborativos.
·
Metas
propias. (no perder de vista que en esta modalidad los límites,
los pone uno mismo).
·
Aprendizaje
autónomo y Autogestivo. (Quizá, el
desafío más grande al que nos enfrentaremos como estudiantes en línea será
convertirte en todo un alfabeta digital. Es
decir saber manejar la sobrecarga de información y discriminar la calidad de la
fuente.
“Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de
crearlas y recrearlas.”
Paulo Freire